lunes, 24 de marzo de 2014

#22M ANTES Y DESPUÉS...


Cuando se convocaron tiempo atrás las movilizaciones del 22M para denunciar la situación del país nadie pensó en la repercusión. Reducir esa movilización a los incidentes del final me parece tan torticero como mezquino. Ni siquiera días antes las más de 300 organizaciones plataformas partidos y asociaciones que secundaron, pensaron que el hartazgo sacaría a la calle a dos millones de personas.

Para entender semejante reacción solo hay que fijarse en el empeño casi constante que hubo en silenciar con todo el aparato mediático.  Que ni multas astronómicas ni miedos, pueden dejar a personas afectadas de una u otra manera, de brazos cruzados.
También contribuyeron, como no, a tan masiva afluencia, las declaraciones incendiarias del propio presidente de la comunidad de Madrid.
Todo ello aderezado con un aparato de manipulación parecido a los días posteriores al atentado del 11m, donde se intentaba convencer a la gente de que el blanco era negro. Tenemos mala memoria en este país quizá demasiado mala , pero aparte de que nos roben, nos quiten derechos y nos hundan en el barro;  lo que jamás suele perdonar el pueblo es la mentira.
Muchos pensaran que esto es solo un movimiento más, es posible que no sea así. Los medios internacionales tratan el tema, expresando su sorpresa del "aguante" que hasta ahora habíamos mostrado los ciudadanos como conjunto.
Que el clamor de la gente pida pan, trabajo, y cese de recorte de derechos y libertades nos retrotrae precisamente a la conciencia social que despertó en la tan manipulada transición. Que eso llegue a cambiar al menos en parte el curso de la historia puede sonar pretencioso pero jamás imposible.
Quizá esa "conciencia masiva" ha despertado de un letargo a veces incomprensible. Esta vez parece que algo ha cambiado, que sea la gota que ha colmado el vaso es difícil de prever. 

Que ahora  estemos al borde de un estallido social, es algo prematuro de aventurar. Lo que si me atrevo a decir que esto no para aquí, se aprendió la dolorosa lección de que nadie consigue nada "gratis", que "resignarse" es para los mártires y devotos y no para quien carece de futuro. Si los inútiles que nos gobiernan no han entendido al menos el cinco por cien de todo este mensaje de dignidad, pasaran (quien sabe) a la historia como el gobierno que más hizo contra el pueblo. Veremos más actos, mas movilizaciones, mas ocupaciones, mas resistencia y por supuesto más tensión en la calle. No hablo explícitamente de incidentes, es ese hartazgo de ver que cuando se va perdiendo casi todo, poco queda ya que perder.Y si en esa vorágine salta la gota del vaso, entonces, y solo entonces los "incidentes de radicales aislados" van a parecer una romería.

La solución no es la represión, cuando ya se pierde hasta el miedo.....

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